El metro de BCN no tiene puertas entre los vagones y es muy curioso estar transportándote en él y mirar hacia los otros vagones y admirar el movimiento de estos, las curvas y torsiones que se producen durante el viaje, sus serpenteos vaya. Admiren la filmación en la que aprecia suficientemente el efecto, aunque nada comparado con el visionado en directo.

Decir que el sistema de unión entre los vagones está completamente preparado y la inexistencia de puertas divisorias no compromete en nada la seguridad. Al contrario, constituye un atractivo más.

En esta otra grabación también se ve un poquito el efecto de serpenteo. Además está coronado por un emocionante final en el que se ve al metro marcharse adquiriendo más y más velocidad, cosa de lo más normal cuando te bajas del mismo