Simpático y extraordinariamente desvergonzado, curioso y precioso todo él, el anónimo perico-lorito errante barcelonés nos visitó en nuestra terraza, haciendo gala de sus facultades de anfitrión rematando la visita con una medio siesta al solecito ante nuestros sorprendidos ojos. Estuvo muy inquieto revolviendo hojarascas, mordisqueando plantas, rechazando nuestra ofrenda alimentaria (miga de pan), olisqueando zapatos.... Quedamos prendados de él y agradecimos enormemente su simpatía.
No olvidaremos nunca su bienvenida. Os mostramos una serie de fotos del mágico encuentro.















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