No entendemos de ópera, ni de si será tenor o barítono, pero la categoría de este artista salta a la vista clarísimamente. Sin megafonía y acompañado de un sencillo reproductor que amplifica el acompañamiento, el tenor de la catedral obsequia a los transeúntes una representación vocal de gran calidad y que no deja indiferente a los que tienen la paciencia de escuchar una sola de sus interpretaciones.

Pone la carne de gallina sentir la emoción y el sentimiento que imprime a sus cantos, la calidad e intensidad de las interpretaciones y su vozarrón, y su adivinado buen carácter que se vislumbra con escaso análisis.

Admiren esta actuación grabada en directo. No dejen de valorar la calidad del sonido ambiente a pesar de las limitaciones técnicas. Un fenómeno

 Bravo tenor de la catedral, bravo